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Resiliencia como fórmula para superar momentos de gran cambio personal y organizacional

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor responde al entorno y al cambio” C. Darwin

   En el mundo científico la palabra Resiliencia hace referencia a una propiedad de los materiales por la cual un objeto elástico, como puede ser un muelle o un resorte, es sometido a una fuerza o presión determinada y una vez cesada dicha presión es capaz de recuperar su forma original. 

   Si se traslada este concepto a la Psicología y a las personas, se habla de la capacidad que tienen las personas para resistir y para recuperarse ante situaciones adversas, sean de carácter individual o psicosocial (como ambiente laboral).

   Es una capacidad personal e incluso organizacional, para resistir y enfrentar las situaciones adversas, poniendo en marcha todos los recursos y fortalezas disponibles. También es la capacidad para generar nuevas fortalezas si son necesarias, con el fin de superar las adversidades y adaptarse a los nuevos escenarios y no venirse abajo.

   Desde la perspectiva de la neurociencia se entiende la resiliencia como una capacidad para ir reconfigurando el cerebro, donde las experiencias vividas dejan huella estructural y, a nivel cognitivo son configuradas y procesadas de manera que se obtiene lo mejor y se sale fortalecido. Aquí el miedo juega un papel fundamental, donde predispone la puesta en marcha de herramientas de adaptación/enfrentamiento o huida y evitación.

 

...¿Todo el mundo puede desarrollar a un nivel alto la resiliencia?...

   Sí, pues esta habilidad se va desarrollando en la medida en que se procesan las experiencias vitales. También los estilos cognitivos y sesgos que se desarrollan en la historia individual y organizacional, determinan el desarrollo adecuado de esta habilidad. En definitiva, es una habilidad que se debe trabajar.

   A lo largo de la vida se pueden aprender determinados patrones de pensamiento y comportamiento que son contrarios a esta capacidad, en las empresas pasa lo mismo, se aprenden determinadas formas de enfrentar problemas o cambios de mercado que perjudican el desarrollo, crecimiento y estabilidad de la organización. Entre estos patrones se pueden encontrar los pensamientos negativos, conductas reactivas, la poca proactividad ante entornos cambiantes y la mala gestión de las emociones (individual y a nivel organizacional) entre otros. 

   Estos patrones pueden acumular gran cantidad de problemas a nivel individual y empresarial como pueden ser ansiedad, depresión, conflictos laborales, apatía en el entorno de trabajo, abandono de metas, agresividad bajo rendimiento y un largo etcétera.

   En resumen, para ser resiliente se reestructuran los recursos psicológicos en función de las circunstancias actuales y las venideras (proactividad ante reactividad).  

 

...Y ¿Cómo se puede mejorar en esta habilidad con acciones sencillas?...

   Para adoptar una actitud resiliente ante acontecimientos adversos, acciones a practicar:

  1. Conocer aspectos que se deben mejorar (limitaciones/deficiencias).
  2. Vivir el día a día con una conciencia plena y abierta "aquí y ahora".
  3. Gestionar correctamente las emociones ante las situaciones. Autoconocimiento y conocer consecuencias típicas de las acciones que se realizan guiadas por las emociones.
  4. Aprender a perseverar en los objetivos. Planificar, estudiar herramientas necesarias, escalonar metas, identificar recursos y necesidades etc.
  5. Tolerar la incertidumbre, aceptar el momento y tomar medidas.
  6. Asumir que existen cambios, ciclos y etapas que empiezan y acaban. Para cada etapa se necesitan herramientas distintas para la adaptación y nuevo desarrollo.
  7. Cultivar la creatividad.
  8. Trabajar en la autoestima y en las creencias de eficacia.
  9. Aceptación. Encontrar sentido a lo que ocurre, evitar la negación y no reprimir el dolor, es importante aceptar lo que ocurre y abrir paso a la reflexión profunda.
  10. Flexibilidad. Es clave para cualquier conducta adaptativa, romper esquemas y adaptarse a unos nuevos o construir otros que permitan el desarrollo.
  11. Optimismo desde el realismo.
  12. Actitud positiva, buen humor, generar emociones positivas, identificar fortalezas y potenciarlas para empoderarse a sí mismo o al equipo de trabajo.

Conseguir ser una persona, un equipo de trabajo o una organización resiliente está al alcance de tod@s. No se nace siendo resiliente, se debe trabajar y poner en práctica.

 

 

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Harold Losada

Psicólogo especialista en Psicología del trabajo, Organizaciones y en RR.HH.

Mente y Desarrollo

www.menteydesarrollo.com